Los presidentes Santiago Peña y William Lai firmaron un memorando para desarrollar un centro soberano de computación de IA en tres etapas, con una demanda final de 1000 MW. China reaccionó con una condena enérgica y exigió a Paraguay que cambie de rumbo.

Los gobiernos de Paraguay y Taiwán firmaron un memorando de entendimiento para avanzar en un proyecto conjunto de inteligencia artificial gestionado a través de una entidad binacional autónoma denominada Yguazú Digital. El anuncio, realizado durante la visita del presidente Santiago Peña a Taipei, desató una fuerte protesta diplomática de la República Popular China.
El acuerdo contempla la creación de un Centro Soberano de Computación de Inteligencia Artificial estructurado en tres fases progresivas:
El modelo de gobernanza es binacional —similar al de Itaipú—, con apertura a inversores privados a través de vehículos de propósito especial (SPV) a partir de la segunda fase.
Uno de los elementos más novedosos del acuerdo es la posibilidad de otorgar a Yguazú Digital la condición de "Embajada de Datos Digitales". Bajo este esquema, tanto la entidad como su infraestructura —servidores, sistemas en la nube y datos almacenados— gozarían de inmunidades y privilegios diplomáticos comparables a los de una embajada.
La visita del presidente Peña a Taiwán —al frente de una delegación de más de cuarenta empresarios— desencadenó una respuesta directa del portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Guo Jiakun, quien calificó el viaje como una provocación y expresó una "condena enérgica". Instó a Asunción a "cambiar de rumbo cuanto antes" y a situarse "del lado correcto de la historia".
Paraguay es el único país de Sudamérica y uno de los 12 en el mundo que mantiene relaciones diplomáticas oficiales con Taiwán. El presidente Peña defendió el acuerdo destacando la complementariedad entre el liderazgo taiwanés en semiconductores y la capacidad paraguaya de generación de energía renovable a bajo costo.
Más allá de la dimensión geopolítica, el proyecto posiciona a Paraguay como un destino potencial para infraestructura tecnológica global, aprovechando su excedente energético como ventaja competitiva. La combinación de energía barata, estabilidad institucional y un marco de protección diplomática para los activos digitales representa un perfil inédito en la región.